Cartas de amor
Cartas de amor 
HOTEL BERTRAND, LA VOULT,
SÁBADO POR LA NOCHE
[26 DE SEPTIEMBRE DE 1891]
En tierra, querida Livy, ¡pero cansado! Me desperté a las siete y media en Valence, conduje media hora hasta el pie de una montaña, la escalé a pie (tenía mucha pendiente), y tardé una hora o más en recorrer las ruinas de un castillo de hace novecientos o mil años, casi nunca visitado, situado al borde de una elevada cumbre y con vistas a un extenso paisaje de llanura y río. Regresé a la ciudad ¡y me pasé un buen rato inspeccionando dos curiosas y engalanadas casas de la Edad Media! Luego, a la una y cuarto, zarpé, pero el Mistral (el fuerte viento del Midi… el Midi es «el Sur») nos alcanzó y nos retuvo; a las cuatro no habíamos avanzado más que 18 kilómetros, y estaba molido y agotado; así que desembarcamos en este pueblo, y desde entonces he estado rondando por su laberinto de callejuelas estrechas y en pendiente… escalinatas de piedra, de seis pies de ancho, que giran y giran y nunca llegan a ningún lado, pero que tienen mucho interés como peculiares vestigios de primer orden de la Edad Media. También paseamos por el inmenso y viejo castillo que emerge del pueblo y lo domina; y ahora, por fin, estoy en mi habitación y no voy a esperar a que sea totalmente de noche, sino que me voy a ir a la cama ahora mismo a dormir.
