Cartas de amor
Cartas de amor 
NUEVA YORK, 13 DE SEPTIEMBRE DE 1893
Querida Livy: es un trabajo muy doloroso escribirte cartas tristes a diario y al mismo tiempo ocultarte las razones por las que estoy bastante alegre y esperanzado. Pero es que mis razones son tan inciertas e intangibles que no vale la pena ponerlas por escrito; de todos modos, probablemente no serÃan más que la antecámara de una decepción. Éste es sin duda un momento terrible, y nadie puede prever el resultado todavÃa; pero la cosa está mejorando, todo el mundo lo reconoce.
Hoy no tengo nada que comunicar, excepto que te quiero, que pienso en ti todo el tiempo, y que te admiro muchÃsimo: tu mente, tanto como tu persona; tu carácter y tu espÃritu, tan por encima de las cualidades existentes en todas las demás personas que he conocido… Yo soy famoso, pero tú eres grandiosa… Ésa es la diferencia entre nosotros dos.
Anoche el Dr. Rice y yo estuvimos en Harrigan’s durante una hora. Vimos una de sus antiguas obras, en la que el «baile de los negros» fue destrozado por el fuego… sin lugar a dudas la escena más divertida que jamás se haya representado en un escenario. Creo que tú y yo la vimos juntos una vez.