Cartas de amor
Cartas de amor A veces vislumbro que voy a tener que volver a participar en esa odiosa plataforma. Si tengo que hacerlo, lo haré… pero sólo si es absolutamente necesario. Si tuviera que hacerlo, preferiría empezar por la India y Australia y no llegar al escenario americano hasta que las cosas hayan mejorado. ¿Crees que podrías venir conmigo? Espero que no tenga que llegar a ello, pero a menudo me parece que no va a haber otra salida.
Todo el problema viene de la inexplicable estupidez del Sr. Hall (y de la mía) que no vimos, hace tres años, que no éramos lo suficientemente fuertes como para cargar con la Library of American Literature. Hasta un niño se habría dado cuenta. Tendría que haber intentado librarnos de esta carga hace ya tres años.
Como te decía, tenemos una oferta para la L. A. L., que no podemos aceptar. Debemos seguir buscando y ver qué podemos hacer.
Me rompe el corazón escribirte estas cosas; no te he dicho nada mientras no ha habido nada definitivo, pues había esperanzas de que la oferta que iban a hacernos fuese lo bastante sustanciosa como para permitirnos salir vivos de nuestro horrible abismo, ya que todavía no se había pronunciado ninguna cantidad. Puede que aumenten la oferta un poco… aunque no lo creo.
Te quiero mucho, y me duele de veras enviarte estas noticias mientras estás fuera y sola entre extraños. Te quiero desde lo más profundo de mi alma.