Cartas de amor
Cartas de amor Pues bien, querida Livy, esto es mejor que un circo. Pero resulta terriblemente agotador. Después de una sesión de dos horas la otra noche, modificando el contrato, nos reunimos al día siguiente (ayer) a las cuatro de la tarde. (El Sr. Rogers y yo mantuvimos un encuentro previo y en privado a las cuatro menos cuarto, para ponernos de acuerdo sobre un par de detalles relativos a esta fase de la campaña). Fue muy bonito ver al Sr. Rogers aplicar su sonda, su sacacorchos, y liberar implacablemente el aire y el agua de los denominados «activos» de esas compañías. Y lo hizo con mucha suavidad y cortesía…, pero sacó toda la basura y puso al descubierto el hecho de que todas sus llamativas propiedades consisten sólo en 276 000$, ¡nada más! Entonces dijo: «Ahora sabemos dónde estamos, caballeros. Estoy dispuesto a escuchar sus proposiciones para facilitarnos capital». Se hizo un profundo y largo silencio. Luego, su portavoz propuso como punto de partida 50 centavos por dólar. El Sr. Rogers dijo: «Esta noche todos reflexionaremos, y nos reuniremos por la mañana… temprano. ¿Digamos a las nueve?». Quedamos en eso, y nosotros dos salimos. Andando por la calle, me dijo: «Piden 50, y se alegrarían si consiguieran 12. Pero no nos aprovecharemos de sus necesidades. Sé exactamente lo que vale, al centavo. Les ofreceré eso por la mañana; lo aceptarán e intentarán que no se note su alegría. Cuando este asunto esté resuelto, irá inmediatamente a ver al Presidente de la Connetticut Co. y reclamará el paquete de acciones que, conspirando contra mí, exigió hace dos meses, y que habría adquirido en caso de que hubiese logrado engañarme con ese fraude; y quiere aumentar el precio por las molestias que se ha tomado en ello, y lo duro que ha tenido que trabajar para evitar que yo les sacara menos de 12 centavos. Y otra cosa. Déjeles que tengan opciones sobre las regalías de North y de Farnham, pero no les dé ninguna opción sobre los suyos. Cuando hayan asegurado esas opciones y usted conozca los términos, entonces podrá decir que está dispuesto a escuchar una propuesta, pero que tiene que ser a un porcentaje considerablemente más alto que el que consiguieron los otros, y que, en principio, tiene intención de dejar las regalías de su esposa sin tocar». (Tengo el 95 por ciento de éstos a tu nombre, y también están sanos y salvos… no pueden embargarlos por ninguna de mis deudas. Ya te diré cómo lo he conseguido).