Cartas de amor
Cartas de amor Querida Livy, fui a Harper el viernes por la urde para arrebatarle el Juana de Arco, pero allí me encontré con Harry Harper; es un hombre encantador, y llegamos a un acuerdo en cinco minutos. Luego quiso que me fuera con él a su casa, que está en la zona costera de Long Island; y allí he estado hasta hace unos minutos. Es una familia encantadora, y cuando vengas les avisaré para que puedan conocerte. Les gustan mucho los Hutton. Tienen varios hijos; entre ellos una hija de unos 18 o 20 años y un hijo, que está a punto de entrar en Harvard. Me habría quedado un día o dos más si no tuviera trabajo. Además, quiero estar disponible para el Sr. Rogers; porque tengo la honda esperanza de que si Broughton llega esta noche (tal y como está previsto), podremos llegar al final a tiempo de que yo embarque el sábado que viene.
Cuando zarpe, le mandaré un telegrama a un artista de Harper diciéndole que vaya de París a Etretat para ocuparse de mis (tus) ilustraciones para el Juana.
Harry Harper es abierto, honesto y sincero; y no dudó en decirme (después de que yo le explicase que no podía permitirme soltar el libro con las condiciones que me ofrecían), que estaba encantado con el libro y que Alden se decepcionaría profundamente si se le escapara de las manos.