Cartas de amor
Cartas de amor Me he pasado todo el dÃa solo… pensando; a veces pensamientos amargos, a veces sólo tristes. Reprochándome a mà mismo el haber colocado la primera piedra de todos nuestros problemas y de este desastre final al oponerme a Pamela cuando no quiso que Annie se casara con ese aventurero de Webster. Reprochándome a mà mismo un millón de cosas por las que he traÃdo desgracia y sufrimiento a esta familia. Y he estado releyendo la carta de Sue que recibà anteayer, escrita tres dÃas y medio después del episodio manÃaco-depresivo de Susy; la he leÃdo y me he sentido muy agradecido de que tú y Clara vengáis; y es que ahora la he leÃdo bajo una luz nueva y he percibido que habÃa avisos en ella que antes no eran aparentes. SÃ, y he estado buscando cartas… en vano. No tengo ninguna carta escrita por Susy… bueno, digamos que no más de una lÃnea. Sue dice que después de que la llevaran a nuestra casa, se levantó, y ya vestida estuvo escribiendo todo el tiempo… ¡Pobre mente atormentada! Espero que hayan guardado todos los fragmentos; pues a menudo han debido de sospechar que ésas iban a ser las últimas cosas que manarÃan de esa delicada mente. Sé que si están allÃ, los encontrarás. Ojalá me haya escrito algunas lÃneas… aunque no me lo merezco. Tú sÃ, pero yo no. Tú siempre le escribiste, a pesar de la carga de todas tus tareas…, tú, la más Bel y leal esposa, madre y amiga del mundo; pero yo la desatendÃ, igual que he desatendido a todo el mundo con mi egoÃsmo. A todo el mundo excepto a ti. A ti, siempre te he escrito; porque siempre estás en mi corazón, siempre estás en mi mente.