Cartas de amor
Cartas de amor Más tarde. Acababa de enviarte una alegre carta acerca de las críticas del Juana de Arco y de asuntos de libros cuando llegó a mis manos el telegrama en el que Charley y Sue decían que nuestra pobre niña había sido «liberada». Fue un shock. No estaba soñándolo. Me tambaleé. Quería a Susy, la quería mucho; pero antes no me daba cuenta de la profundidad de este amor. Pero…, mientras derramaba lágrimas, todavía fui capaz de decir: «Mi sufrimiento es por la madre… yo, estoy agradecido; al margen de mi amor egoísta, no podría haber ocurrido de otra forma».
Tú la verás. Oh, ojalá pudiera verla, y acariciar su rostro inconsciente y besar sus labios sin respuesta… pero no la traería de vuelta… no, ni por todas las riquezas de miles de mundos. Ha encontrado el regalo más preciado que este mundo puede ofrecer, y no la voy a privar de ello.
Consuélate, mi amor… nuestra liberación llegará en su momento. Consuélate, pensando que ya no tendrá que enfrentarse a más adversidades, sufrimiento y dolor, y que la pérdida de un hijo jamás romperá su corazón.