Cartas de amor
Cartas de amor 
GUILDFORD, VIERNES 21 DE AGOSTO [DE 1896]
Oh, mi pobre Livy, cariño, mañana a las ocho de la mañana tu corazón se romperá, Dios sabe la compasión que siento por ti. Smythe y yo hemos hecho lo que hemos podido: hemos enviado un telegrama al Sr. Rogers para que el Dr. Rice esté a la llegada del barco y para mantener a todos los demás amigos fuera de tu vista… porque si los ves en el muelle lo sabrás; y te desmayarÃas antes de que el Dr. Rice pudiera llegar hasta ti.
Hora tras hora, mi percepción de la catástrofe que nos ha alcanzado me oprime con más y más fuerza; y desde hace ya 48 horas tengo una frase rondándome por la cabeza con una incesante iteración… sin detenerse y sin pausas… «Nunca más la volveré a ver, nunca más la volveré a ver». Tú sà que verás su sagrado rostro una vez más… Me siento muy agradecido por ello.
Pero aunque mi corazón se rompa, seguiré diciendo que ha tenido suerte; y no la llamarÃa de vuelta ni aunque pudiese.
Me alimento… porque tú lo deseas; sigo viviendo… porque tú lo deseas; juego al billar, y juego, y juego, hasta que me caigo… para evitar volverme loco de tristeza y de resentimiento.
Cuando vengas, encontrarás mi salud perfecta… por ti.
