Cartas de amor
Cartas de amor 
GUILDFORD, 26 DE AGOSTO DE 1896
Al fin sé lo que es el sufrimiento, mi amor. Ya sé cuánto sufriré cuando mueras. Ahora me doy cuenta de que nunca antes he sabido lo que era el dolor, sino sólo un endeble atisbo de él. En el caso de Henry, no me autoricé a pensar en mi pérdida, por temor a que la carga fuese demasiado dura de soportar; pero en el caso de la pobre Susy, no tengo ninguna predisposición ni deseo de sacarla de mi mente… es como si quisiera pensar en ella todo el tiempo. Por ahora el entusiasmo por la vida me ha abandonado, lo cual es normal. Antes había odiado la vida… desde que tenía 18 años… pero no sentía indiferencia hacia ella. Aunque, no siempre me siento indiferente en estos duros días. No, mi humor cambia; cambia de forma enfurecida, y [vomito blasfemias] me enfurezco con rabia hasta lograr una especie de desahogo.
Hace tan sólo ocho días, ella formaba parte de nosotros, y ahora…
Si yo estoy sufriendo tanto, cómo debes de estar tú… pues mi capacidad para sufrir no se puede comparar con la tuya.
