Cartas de amor
Cartas de amor 
NEW HAVEN, 22 DE OCTUBRE DE 1901
Querida Livy, anoche no te escribí, porque eran las once cuando me fui a la cama, y estaba en parte cansado y en parte perezoso. El desayuno iba a servirse a las 8h 45, y pensé que tendría mucho tiempo para escribirte después, pero me quedé dormido hasta las nueve… entonces bajé corriendo y sin afeitar, y llegué justo a tiempo. La razón por la que no me afeité era que no llevaba ninguna navaja en mi equipaje. Inmediatamente después del desayuno le pedí prestada su navaja al otro invitado, el Profesor Walton, que está aquí para representar a la Universidad de Edimburgo.
Los Stokes son encantadores[64]. Son tres hijas solteras muy altas; y el Stokes de Ilsenberg, el hijo mayor, estará aquí mañana por la mañana.
La ceremonia de las tres de la tarde de ayer fue la primera que exigía toga y birrete, y ha sido descrita como un espléndido despliegue de brillante colorido.
La segunda ha tenido lugar esta mañana a las 10; estaban previstos muchos discursos tremendos, y no he ido. Walton, su mujer, las muchachas Stokes y yo hemos dado una vuelta por los edificios de la Universidad durante dos horas muy agradables. En el campus, una multitud de estudiantes coreó a voz en pecho el grito de Yale, terminándolo con un «¡M-a-r-k T-w-a-i-n… Mark Twain!».