Cartas de amor
Cartas de amor Después de cenar me fui directamente a la cama a dormir. Esta mañana Joe Jefferson ha mandado su tarjeta y una nota, y luego vino en persona y estuvo con nosotros media hora. Vamos a hacer una excursión con él en una lancha de vapor esta tarde, a las tres. Es encantador. Podrías mandar su tarjeta a la Srta. Harrison[66]; aunque es un autógrafo, no una firma.
Acabamos de regresar (1 h 30 de la tarde) de un paseo de dos horas en unas sillas rodantes, de madera sauce, que funcionan impelidas por lo que podríamos llamar la fuerza negra… El negro se coloca detrás de ti, y el aparato es una bicicleta de tres ruedas con llantas de caucho. Iba muy rápido. Visitamos las piscinas para cocodrilos y la granja de avestruces…, y vimos cómo un avestruz se acuclillaba y ponía un huevo. Pocos turistas han conseguido ver eso. A una le pusieron un sobrenombre, por el Sr. Cleveland, y a otra, por mí. La Sra. Cleveland fue quien puso el huevo.
No hemos visto ningún país en el mundo cuyas características y plantas sean más tropicales que en éste.
Se espera que el barco llegue a Miami esta noche. En cuanto nos lo confirmen por telegrama, embarcaremos. Incluso es posible que venga hasta aquí a buscarnos.
Livy, mi amor, envíame las cartas aquí:
A la atención de H. H. Rogers,
The West Indian Oil Refining Co.
La Habana, Cuba.