Cartas de amor
Cartas de amor 
Querida Clara, esta carta es para tu madre, pero asegúrate de no enseñársela antes de que la hayas leído tú primero.
ELMIRA, 30 DE NOVIEMBRE DE 1902
Mi vida, fue una hermosa boda, hermosa; y [fui prudente] estuve atento y pendiente de mi conducta y mis modales, fui el primero en abrazar a la recién casada, y me sentí satisfecho de mí mismo hasta que llegó Ida pidiéndome una oportunidad. Después de la cena me quedé detrás de los novios y recibí el alud de enhorabuenas que caía sobre ellos y se cruzaba en mi camino, tal y como hubiera hecho una autorizada y acreditada dama de honor… Y todo eso fue un trabajo voluntario por mi parte, nadie me lo pidió. Creo que había alrededor de [mil] 500 personas… no, más de 500… no había visto a ninguna de ellas en la ciudad en todos esos años. (Volviendo a la boda):
Cuando vi a la novia andando del brazo de su padre entre un mar dividido de rostros… caminando con la misma marcha nupcial y entre los mismos rostros… (algo descoloridos y arrugados)… 33 años de mi vida se esfumaron, y era realmente nuestra boda de nuevo.
Y durante toda la velada estuvo presente la misma alegría, el mismo entusiasmo e hilaridad de hace 33 años, revividos sin ningún cambio bajo el mismo techo… ¡Dios mío, qué triste es una boda!