Cartas de amor

Cartas de amor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Mi queridísima Livy; por fin ha llegado… la carta de Sparta. Y como ocurre con [todos] la mayoría de los terrores escondidos, me siento reconfortado y listo para hacerles frente en cuanto se aparta la cortina. Busqué con empeño una sola cosa; si lo encontraba, estaba a salvo. No lo encontré… Tú sigues confiando en mí. Eso bastaba, es lo único que pido. Mientras estés junto a mí, ninguna tarea que se me imponga será [demasiado] tan dura como para que mi corazón, mis manos y mi cerebro no puedan realizarla… Lentamente, quizás, y de manera desalentadora para tu naturaleza a veces impetuosa, pero con seguridad. Veo que confías en mí por tus dos últimas cartas; el hecho de que las escribieras demuestra que me sigues queriendo; pero lo que anhelaba en este preciso instante era la prueba de que tu confianza permanecía en su lugar después de que la tormenta arrasara tu corazón. Confiaba en que encontraría esa prueba, pues nunca pensé que tu confianza fuese fruto de un capricho pasajero, una criatura de la luz del sol destinada a morir con ella. Esta opinión estaba en lo cierto, y yo estoy muy satisfecho. Hace tiempo, he sido una persona a la que odiarías, simplemente con verme desde lejos, sin conocer mi corazón secreto; pero ya he vivido esa vida, y pertenece al pasado. Yo no vivo en el pasado. Dios no le pregunta al pecador arrepentido lo que ha sido, sino lo que es y lo que será. Y eso es lo que tú me preguntas. Si debo mostrar lo que soy y demostrar lo que seré, me doy por satisfecho. En cuanto a lo que he sido, sólo lamento no habérselo contado todo, con todo detalle, a tu padre y a tu madre, y a ti, Livy… Pues hubiera sido mucho mejor que vosotros también lo supierais. No parecería haber sido lo que no he sido. Si ahora estuviera mintiendo o hablando a la ligera, estaría haciendo algo espantoso, pues antes de empezar esta carta, recé esa oración que han pronunciado mis labios tantas y tantas veces durante estos últimos meses: que Dios me guarde de decirte cualquier cosa, inconsciente o involuntariamente, que puedas malinterpretar o que te pueda defraudar; y que no permita que sea culpable de ninguna mancha o sombra de hipocresía, no importa cuán pequeña sea, en nuestras relaciones; que siempre sea totalmente sincero, franco y abierto contigo, aunque ello pudiese costarme tu incomparable amor y la vida, que ahora tiene para mí un valor inestimable, se convirtiera en ese instante en un odioso y cruel cautiverio. Por esa razón te estoy hablando ahora en presencia de Dios. Y te digo que lo que he sido, ahora ya no lo soy; que me estoy esforzando y me seguiré esforzando por alcanzar el mayor merecimiento, la mayor excelencia cristiana; que no ocultaría a tus padres nada de mi trayectoria pasada, por muy abochornado que me pudiera sentir al decirlo; y que estoy totalmente convencido de que, cuando me case contigo, nunca mientras viva desearé volver a andar errante. Las circunstancias en las que digo estas cosas hacen que esta afirmación sea tan seria como si se tratase de un juramento.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker