Cartas de amor
Cartas de amor No me preocupa que mi futura esposa no os agrade: si pasáis con ella veinticuatro horas y no os encanta, habréis logrado lo que nunca nadie ha conseguido desde su nacimiento. Simplemente, se gana el afecto de todo el que se cruza en su camino, de un modo natural. Mi profecÃa estaba en lo cierto. Ella me dijo que nunca podrÃa quererme, que nunca lo harÃa, pero se fijó la tarea de hacer de mà un cristiano. Yo le dije que lo conseguirÃa, pero que entretanto cavarÃa inconscientemente un hoyo marital y que acabarÃa por caer en él… y ¡he aquà que la profecÃa se ha cumplido! Ha estado en Nueva York hace un dÃa o dos y George Wiley, su mujer y Clara la han conocido. Preguntadles si queréis. La veréis dentro de muy poco. Amor para todos.
Afectuosamente
SAM
P. D. Estaré aquà una semana.