Cartas de amor
Cartas de amor ¡Tu nueva carta ha llegado! No, Livy, Livy, Livy, no llego a ver que corras peligro constantemente persiguiendo tus propios gustos y deseos en vez de ofrecer tu vida a los demás. Lo que sà veo, en cambio, es que siempre te estás sacrificando por el bien de los demás. Lo sé, Livy. Estás haciendo bastante. Estás haciendo todo lo que la fuerza que Dios te ha dado te permite y me estremezco cada vez que descubro una nueva actitud en ti que aumenta más esa fuerza. Livy, el suave aliento que emana de ti aporta una bendición constante a cada uno de los miembros del pequeño cÃrculo en el que habitas. Con tu hermosa vida, bendices a muchas personas, mientras que la mayorÃa de la gente sólo bendice a una, dos o tres personas con las suyas. Asà que, ¿por qué no estar satisfecho? No, no, cariño, esa manera de pensar, esos deseos, esas ambiciones por hacer aún más grande tu utilidad me incomodan, porque ese tipo de pensamientos y de preocupaciones afectan a tu fuerza fÃsica; la agotan, la consumen. Y yo deseo que pases una temporada que te reponga, de calma, de satisfacción, de tranquilidad, tanto mental como fÃsica, pues sé que entonces aumentarán tu fuerza, tu alegrÃa y tu felicidad. Entonces podrás velar por el bien de los demás todo lo que quieras, Livy, y será un placer para mà ayudarte a maquinar, planear y realizar. Que no te duela mi preocupación y mi ansiedad por tu salud, cariño, pues nace del fuerte, profundo e imperecedero amor que siento hacia ti, mi adorada diosa.