Cuentos completos
Cuentos completos —Las grandes riquezas, adquiridas de forma repentina y fraudulenta, son una maldición —dijo—. No nos hicieron ningún bien, fugaces fueron sus febriles placeres; y, por ellas, arrojamos por la borda una existencia dulce, sencilla y feliz. Que nuestro ejemplo sirva a otros de advertencia.
Volvió a guardar silencio, con los ojos cerrados; después, cuando el frÃo de la muerte empezó a penetrar en su corazón y la conciencia abandonaba su cerebro, murmuró:
—El dinero le llevó a la miseria, y él se cobró su venganza en nosotros, que no le habÃamos hecho ningún mal. Vio cumplido su deseo: en su calculada y artera mezquindad, no nos dejó más que treinta mil dólares, sabiendo que intentarÃamos aumentar esa cantidad y, en el empeño, arruinarÃamos nuestra vida y destruirÃamos nuestros corazones. Por el mismo precio, podrÃa habernos legado una suma que no nos hubiera hecho desear aumentarla, que estuviera más allá de cualquier tentación de especular; eso es lo que habrÃa hecho cualquier alma afectuosa; pero en él no habÃa ningún espÃritu generoso, no habÃa piedad, no…
1904