Cuentos completos
Cuentos completos ¿Cuántas veces he cambiado de manos? Creo que han sido doce, no puedo acordarme bien. Y cada vez hacia abajo, y cada vez en manos de un amo más duro. Todos ellos fueron crueles conmigo; me hicieron trabajar noche y dÃa en ocupaciones bajas, y me golpearon. Me tuvieron mal alimentado, y hubo jornadas en las que nada comÃ. He quedado reducido, pues, a los huesos, con una piel áspera y sucia que forma bultos y ángulos sobre mi cuerpo encogido, esa misma piel que antaño era bruñida, esa piel que a ella le gustaba acariciar con su mano. Yo era el orgullo de las montañas y de las Grandes Llanuras; ahora soy un mamarracho despreciado por todos. Estas ruinas lamentables que tengo aquà de camaradas dicen que hemos llegado al último escalón, a la humillación final. Dicen que cuando un caballo no vale ya el pienso que come, que consiste en hierbas y restos, lo venden por una copa de aguardiente para la plaza de toros, para que divierta al pueblo y muera por su regocijo.
Morir es cosa que no me preocupa. Nosotros, los que hemos hecho el servicio militar, no tememos la muerte. Pero ¡si yo la viese a ella de nuevo! ¡Si yo pudiera oÃr el toque de su corneta llamándome otra vez!: «¡Soy yo, Soldado, ven!».
XV
El general Alison a la señora Drake, esposa del coronel