Cuentos completos
Cuentos completos —Por supuesto. ¡Le he convertido a él en el santo inocente! ¡Y asà se lo he hecho saber! ¡Ah, qué sorpresa tan deliciosa! Allà estaba él, medio asfixiado de calor con su traje negro, con el mercurio casi desbordando el termómetro, a la espera de casarse. Y tendrÃas que haber visto la cara que puso cuando se lo susurré al oÃdo. Ah, su perversidad me ha costado muchas lágrimas y sufrimiento, pero las cuentas han quedado bien saldadas. Asà que el afán de venganza abandonó mi corazón, y le rogué que se quedara, y le dije que se lo perdonaba todo. Pero no quiso. Dijo que vivirÃa para vengarse; dijo que harÃa lo posible para que nuestras vidas se convirtieran en un infierno. Pero no podrá, ¿verdad que no, querido?
—¡Jamás, Rosannah mÃa, jamás!
La tÃa Susan, la abuela de Oregón, la joven pareja y sus parientes de Eastport son todos muy felices en el momento de escribir estas lÃneas, y muy probablemente continúan siéndolo. TÃa Susan trajo a la novia de las islas, la acompañó a través del continente y tuvo la inmensa fortuna de presenciar el venturoso encuentro entre un marido y mujer que se adoraban y que hasta aquel momento nunca se habÃan visto.