Cuentos completos
Cuentos completos Nos estábamos acercando a Napoleon, Arkansas, de modo que empecé a pensar en mi misión en esas tierras. La hora: mediodÃa; un dÃa espléndido y soleado. Eso suponÃa un problema —o, en cualquier caso, no una ventaja—, pues mi misión era de las que (preferiblemente) no se llevan a cabo en pleno mediodÃa. Cuanto más pensaba en ese hecho, más me obsesionaba con él, planteándomelo ahora de una manera, ahora de otra. Al fin adoptó la forma de una pregunta concreta: ¿es de sentido común llevar a cabo la misión durante el dÃa, cuando, sacrificando un poco de comodidad y con un poco de voluntad, puede hacerse de noche, sin ojos inquisidores alrededor? Eso zanjó la cuestión. Las preguntas y las respuestas más simples son la solución más rápida a la mayorÃa de las cavilaciones.
