Cuentos completos
Cuentos completos Alquilé una gran habitación al final de Broadway, en un enorme y antiguo edificio cuyos pisos superiores llevaban años desocupados hasta que yo llegué. Hacía mucho que habían abandonado el lugar al polvo y a las telarañas, a la soledad y al silencio. La primera noche que subí a mi cuarto fue como si anduviera a tientas entre tumbas y perturbase la intimidad de los muertos. Por primera vez en mi vida, me embargó un temor supersticioso, y, cuando, al pasar por un oscuro rincón de la escalera, una invisible y tenue telaraña me rozó la cara y se quedó pegada allí, me estremecí como quien ha visto un fantasma.
