Cuentos completos
Cuentos completos En cierta ocasión asistà en Londres a un banquete celebrado en honor de uno de los dos o tres militares ingleses más destacados e ilustres de esta generación. Por razones que se entenderán más adelante, ocultaré su nombre real y tÃtulos bajo los de teniente general lord Arthur Scoresby, Cruz Victoria, caballero de la Orden del Bath, etcétera, etcétera. ¡Qué extraordinaria fascinación produce todo nombre célebre! Sentado ante mÃ, en carne y hueso, estaba el hombre del que habÃa oÃdo hablar infinidad de veces desde el dÃa en que, treinta años atrás, su nombre habÃa saltado de repente a la gloria en un campo de batalla de Crimea, una gloria que ya no le abandonarÃa nunca más. Miraba y miraba a aquel semidiós, y sentÃa con ello saciarse mi hambre y mi sed; lo observaba, lo examinaba, lo escrutaba: la serenidad, la reserva y la noble gravedad de su rostro; la sencilla honestidad que impregnaba todo su ser; la dulce inconsciencia de su grandeza…, inconsciencia de los miles de ojos fijos admirativamente en él, inconsciencia de la honda, afectuosa y sincera adoración que brotaba de todos los corazones y manaba hacia él.
