Cuentos completos
Cuentos completos El pasado martes por la noche me escapé, anduve durante dos días y construí otro refugio en un sitio apartado; borré mis huellas lo mejor que pude, pero ella me siguió ayudada por un animal al que ha domesticado y al que llama «lobo», y volvió a hacer ese ruido tan triste y a verter agua por donde mira. Tuve que volver con ella, pero escaparé de nuevo en cuanto tenga ocasión. Se dedica a las ocupaciones más absurdas; entre otras, a estudiar por qué los animales a los que ha llamado tigres y leones comen flores y hierba, cuando, según ella, sus dientes parecen indicar que están pensados para devorarse unos a otros. Eso es absurdo, pues para hacerlo tendrían que matarse entre ellos, y eso introduciría lo que, según tengo entendido, se llama «muerte»; y, según me han dicho, la muerte todavía no ha entrado en el parque. Lo que, en cierto sentido, es una pena.
Domingo
Un día más.
Lunes
Creo que ya sé para qué sirve la semana: para descansar de la pesadez del domingo. Parece una buena idea… Ha vuelto a subir a ese árbol. Tuve que hacerla bajar. Dice que no estaba mirando nadie. Por lo visto, eso le parece suficiente justificación para hacer cualquier cosa peligrosa. Se lo dije. La palabra «justificación» la llenó de admiración…, y también de envidia, o eso me pareció. Es una buena palabra.