Cuentos completos
Cuentos completos Supuse que Smith procederÃa a justificar el gran interés que habÃa mostrado por monsieur Magnan; pero, en lugar de hacerlo, se abismó en sus pensamientos, alejándose de mà y del resto del mundo durante unos minutos. De vez en cuando se pasaba los dedos por el sedoso cabello blanco, como si quisiera ayudar a sus pensamientos, y mientras tanto dejó que se le enfriara el desayuno. Al fin, dijo:
—No, se ha esfumado. Me es imposible recordarlo.
—¿A qué se refiere?
—Oh, a un hermoso cuento de Hans Andersen. Pero no lo recuerdo bien. Dice asÃ, más o menos: un niño tiene un pájaro enjaulado, al que ama, pero al que descuida negligentemente. El pájaro entona su canción, que nadie escucha y a la que nadie presta atención; pero, con el transcurso del tiempo, el hambre y la sed acucian a la criatura, y su canto se torna quejumbroso y débil, hasta que al fin cesa: el pájaro muere. El niño acude entonces, y su corazón se desgarra por el remordimiento; luego, entre amargas lágrimas y lamentos, llama a sus amigos y juntos entierran al pájaro con refinada pompa y un tierno penar, sin saber, pobrecillos, que no son solo los niños los que hacen que los poetas mueran de hambre, y que luego se gasten en sus funerales y monumentos cantidades que habrÃan bastado para que vivieran con desahogo y comodidad. Ahora…