Cuentos completos
Cuentos completos El tiburón es el pez más veloz de todos los peces. La velocidad del más rápido de los barcos a vapor que hay a flote es poca comparada con la suya. Se le da muy bien merodear, nada largas distancias a mucha profundidad por los océanos, y tarde o temprano las orillas de todos ellos reciben su visita mientras duran sus expediciones sin tregua. Tengo para contar una historia que todavÃa no ha sido publicada. En 1870, un joven extranjero llegó a Sidney y se dispuso a encontrar algo que hacer. Pero no conocÃa a nadie, y no llevaba consigo recomendación alguna, por lo que el resultado fue que no obtuvo empleo. Sus expectativas eran altas al principio, pero a medida que iba malgastando tiempo y dinero se volvió cada vez menos exigente, hasta que se avino a servir en los puestos más humildes si asà conseguÃa pan y refugio. Sin embargo, seguÃa teniendo la suerte en contra: no pudo hallar una sola vacante de ninguna clase. Al final todo su dinero se esfumó. Vagó por la calle todo el dÃa, pensando; y toda la noche, pensando, cada vez más hambriento. Al amanecer descubrió que estaba muy lejos de la ciudad y caminaba sin rumbo por la orilla del puerto. Pasó junto a un pescador de tiburones que lo saludó con una inclinación de cabeza, lo miró y dijo:
—Oiga, joven, láncele un conjuro a mi sedal y cambie mi suerte.
—¿Cómo sabe que no la empeoraré?
