Cuentos completos
Cuentos completos John Brown, de treinta y un años, bueno, amable, discreto y tímido, vivía en un tranquilo pueblecito de Missouri. Era superintendente de la escuela dominical presbiteriana. Un cargo modesto, pero el único que desempeñaba de forma oficial, por lo que se sentía humildemente orgulloso y se consagraba por completo a su trabajo y sus intereses. Todo el mundo reconocía la extremada bondad de su naturaleza; de hecho, la gente siempre decía que actuaba movido por la moderación y los buenos impulsos, y que se podía contar con su ayuda cuando hacía falta y con su discreción tanto cuando hacía falta como cuando no.
Mary Taylor, de veintitrés años, modesta, dulce, encantadora y hermosa tanto por su carácter como por su persona, lo era todo para él. Y él casi lo era todo para ella. Estaba indecisa, tenía muchas esperanzas. Su madre se había opuesto desde el principio. Pero él había notado que también esta estaba indecisa. La mujer se sentía conmovida por el interés que John demostraba por las dos protegidas de ella, y por cómo había contribuido a mantenerlas. Se trataba de dos hermanas ancianas y desamparadas que vivían en una cabaña de troncos en un lugar solitario, a unas cuatro millas del cruce de caminos junto a la granja de la señora Taylor. Una de las hermanas estaba loca y en ocasiones era un poco violenta, pero solo a veces.