El Forastero Misterioso
El Forastero Misterioso Y AL CUARTO DÍA EL ASTRÓLOGO descendió de su torre desmoronada, en lo alto del valle, hasta donde supongo habría llegado la noticia. Mantuvo una conversación en privado con nosotros, y le contamos lo que pudimos, porque le teníamos un miedo atroz. Se quedó reflexionando un rato y luego preguntó:
—¿Cuántos ducados habéis dicho?
—Mil ciento siete, señor.
Y entonces murmuró, como hablando para sí:
—Es algo excepcional. Sí, muy extraño. Una curiosa coincidencia.
Y se puso a hacer preguntas, volviendo otra vez al principio, y nosotros contestando. Al final, dijo:
—Mil ciento seis ducados. Es una gran suma.
—Siete —intervino Seppi para corregirlo.
—Ah, ¿así que siete? Claro que, un ducado más o menos no tiene importancia, pero antes afirmasteis que eran mil ciento seis ducados.
Decirle que estaba equivocado nos habría puesto en peligro, pero sabíamos que lo estaba. Nikolaus intervino:
Y al cuarto día el astrólogo descendió de su torre desmoronada.
—Pedimos disculpas por el error, pero queríamos decir siete.
