Juana de Arco
Juana de Arco La primera decisión oficial que tomó Juana, fue dictar una carta destinada a los mandos ingleses destacados en Orleáns, conminándoles a devolver los lugares que usurpaban y a abandonar suelo de Francia. Debió tenerlo decidido desde tiempo antes, a juzgar por lo fácilmente que salían de sus labios las palabras, expresadas con lenguaje vivo y enérgico. Aunque, tal vez, no fuera esto así, ya que ella siempre disfrutó de una mente ágil y lengua bien dotada. Sin olvidar que durante las últimas semanas sus facultades se desarrollaron de forma sorprendente. La carta sería remitida desde Blois, lugar en el que se estableció el cuartel de reclutamiento, depósito de víveres, provisiones y dinero, todo ello a las órdenes de La Hire, a quien Juana ordenó venir del frente en el que se encontraba.
El llamado «Bastardo de Orléans», había insistido durante semanas enteras en que le enviaran pronto a la Doncella. En aquellos momentos llegó también un nuevo enviado, el veterano D’Aulon, hombre de confianza, bueno y honrado. El Rey lo había mantenido a su lado, y ahora se lo cedió a Juana en calidad de Jefe de su escolta y le permitió a ella que designara al resto de sus oficiales, siempre que por su calidad, rango y número, estuvieran de acuerdo con la importancia de su cargo. Al mismo tiempo, el Rey dio las instrucciones precisas para que todos quedaran debidamente equipados con armas, vestidos y cabalgaduras.
