Juana de Arco

Juana de Arco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

30

Nos levantamos al amanecer y nos disponíamos a salir una vez terminada la misa. Cuando nos preparábamos, encontramos al dueño de la casa, entristecido al ver a Juana marchar sin haber desayunado siquiera. Le rogó que aguardara unos momentos y comiese algo, pero Juana ardía en impaciencia por llegar a la última bastilla que se oponía al logro de la misión de salvar a Francia. Boucher insistió en su ruego:

—Pero, pensándolo bien, nosotros, los pobres ciudadanos sitiados, a los que se nos había olvidado el sabor del pescado fresco, ya disponemos de él, gracias a vos. Aquí tenemos un magnífico sábalo para desayunar… esperad, dejaos convencer, por favor…

—¡Oh!, no os preocupéis por eso. Pronto habrá pescado en abundancia. Cuando terminemos la batalla de hoy, todo el río quedará a vuestra disposición para que hagáis lo que mejor os parezca.

—Estoy seguro de que podéis conseguirlo en tan poco tiempo, pero nos conformamos con menos. Os concedemos un mes de plazo en lugar de un día. Hacedme caso. Esperad y comed. Hay un refrán que dice: «El que cruce el río dos veces el mismo día en bote, será mejor que coma pescado para que le dé suerte y no sufra un accidente».

—Eso no va conmigo. Hoy sólo cruzaré el río en bote una sola vez.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker