Juana de Arco
Juana de Arco En relación con este mismo tema, recuerdo algunos otros episodios a los que ahora podría referirme, pero dejaré para otro momento. Parece más acorde con mi humor actual hacer alguna referencia a las diversiones sencillas y corrientes que solíamos disfrutar en nuestros hogares rústicos en aquellos tranquilos días… Particularmente en invierno. Durante el verano, nosotros, los niños, permanecíamos fuera, al aire libre, cuidando los rebaños desde la mañana hasta la noche, jornadas que aprovechábamos para organizar animadas y ruidosas diversiones.
Pero el invierno era la época de la comodidad, la estación del año en que buscábamos el cobijo. Con frecuencia nos reuníamos en casa de Santiago de Arco, espaciosa y con el suelo de arcilla, en torno a un gran fuego encendido. Allí organizábamos diversos juegos, alternados con divertidas canciones y adivinanzas. También escuchábamos a los ancianos contar viejas historias, reales o falsas, y así, entre unas cosas y otras, permanecíamos juntos hasta la media noche.
