Juana de Arco
Juana de Arco En esta campaña, igual que en la anterior, las instrucciones del Rey a los generales que acompañaban a Juana fueron estas: «Ved de no hacer nada sin la aprobación de la Doncella». Esta vez, la orden sí fue obedecida. Y lo siguió siendo en los días de la campaña del Loira. Aquello supuso un notable cambio respecto a los días de Orleáns. Al mismo tiempo que marcaba un cambio, mostraba la reputación de Jefe que se había ganado Juana después de verla en acción durante los diez días de batalla para liberar Orleáns. Cayeron por tierra dudas y prejuicios, mereciendo una confianza que ninguno de esos veteranos guerreros había logrado después de muchos años de incesantes combates.
Aunque los generales de Juana debían actuar siempre bajo la dirección de la Doncella, y ya se mostraban dispuestos a cumplir con la orden del Rey, sin embargo, algunos de ellos tenían miedo ante la nueva y arrolladora táctica militar desarrollada por Juana en la campaña de Orleáns, y se proponían decididamente cambiarla a toda costa. El día 10 de junio, mientras Juana se afanaba en perfilar sus planes de batalla y dictaba las órdenes oportunas, dentro de su Estado Mayor se reanudaban las antiguas consultas, deliberaciones y desconfianzas sobre el éxito de la misión.
