Juana de Arco
Juana de Arco La gran victoria de Patay, según dicen algunos, corrió por toda Francia apenas en veinte horas. Yo no lo sé. Pero una cosa es cierta de todas formas. En cuanto una persona se enteraba de la noticia, corría, alabando a Dios y dando gritos, a contársela a su vecino. Y, claro, este vecino se apresuraba a contársela al compadre más próximo. De este modo, se formó una cadena que dio la vuelta a todo el país. Cuando alguien se enteraba por la noche, a cualquier hora, saltaba de la cama para comunicar a otros el bendito mensaje.
Las noticias persiguieron al enemigo puesto en fuga, hasta Yerville, de modo que la ciudad se amotinó contra sus señores ingleses y cerró sus puertas a los restos del ejército enemigo. Y las buenas nuevas rebasaron Mont Pipeau, Saint Simon y otras fortalezas inglesas. Un destacamento de nuestro ejército ocupó la plaza de Meung y la saqueó.
