Juana de Arco
Juana de Arco Al pronunciar el Rey estas palabras, los clarines dejaron oír sus tonos jubilosos.
Carlos VE suprimió aquellos impuestos «para siempre». Sin embargo, muchas veces la gratitud y los favores de los reyes se olvidan con el tiempo o se suprimen intencionadamente. Pero vosotros, hijos de Francia, podéis recordar con orgullo que la promesa ha perdurado a través de los años. Sesenta y tres han transcurrido desde aquella fecha. Los impuestos de la región donde se encuentra Domrémy se han cobrado sesenta y tres veces. Todas las aldeas los han pagado excepto una: Domrémy. El recaudador de impuestos nunca visita esta aldea. Sus habitantes ya han olvidado lo que supone la temida aparición del representante del Fisco. En todos los libros que registran el pago según el lugar, aparece el nombre del pueblo, y debajo la carga de impuestos que le corresponde abonar. En la página que corresponde a Domrémy, no figura ninguna cifra. En donde se deberían consignar las cantidades, hay escritas sólo tres palabras, repetidas todos estos años. Es una página en blanco donde sólo constan unas palabras que son recuerdo conmovedor. Dicen así:
DOMREMY
RIEN (Nada) — LA PUCELLE (LA DONCELLA)