Juana de Arco
Juana de Arco —Sentaos y tened paciencia. He de permitir igualdad de condiciones para todos. ¿Desde cuándo vosotros dos habéis hablado bien de la Doncella? ¿Cuántas graves acusaciones acostumbráis a dirigirle y de qué palabra ofensiva prescindÃs cuando de ella se trata? —luego, añadió con un pÃcaro gesto—: Si estas palabras las consideráis ofensivas, no veo en qué se diferencian de las vuestras, salvo que Juana os las dice a la cara y vosotros a sus espaldas.
Se le vio muy satisfecho del efecto de sus palabras, que hicieron saltar de sus asientos a los interpelados, soltar la carcajada a La Hire, y reprimir risitas al resto de los generales.
Juana continuó hablando: