Juana de Arco
Juana de Arco Todos los niños del pueblo tenÃan sus apodos, y nosotros los tuvimos también, uno a uno, y, además, muy apropiados. Sin embargo, Juana fue excepcional en este aspecto, puesto que no tardó en ganarse un segundo apodo, y luego un tercero, y asà vinieron otros que le inventábamos. Algunos de ellos no los perdió nunca.
Las muchachas campesinas solÃan ser muy vergonzosas por naturaleza. Pero Juana lo era de tal modo, se ruborizaba con tanta frecuencia y se mostraba tan turbada en presencia de extraños, que le pusimos, como uno de los apodos, «La Vergonzosa». Nosotros amábamos mucho a Francia, pero a ella la llamábamos «La Patriota» porque el más ardoroso sentimiento de cualquiera de nosotros hacia nuestro paÃs, resultaba frÃo en comparación con el de Juana. También la decÃamos «La Bella», y no sólo por su delicado y hermoso aspecto, sino, además, debido a la amabilidad de su carácter. Conservó estos nombres, y otro más: «Valiente».
