Juana de Arco
Juana de Arco Aquella misma noche, Manchon me informó que, durante la sesión del día, Cauchon encomendó a varios escribanos ocultos que tomaran nota de las respuestas de Juana con el objeto de cambiarles el sentido y utilizarlas contra ella. Con esto, mostraba que era el hombre más cruel y sinvergüenza del mundo. Pero su plan falló. Los escribanos resultaron ser gente honrada, con buenos sentimientos y redactaron un informe objetivo y verdadero, que favorecía a Juana. Cauchon, muy furioso, los amenazó con enviarlos a la horca. El tema había trascendido y era objeto de grandes discusiones, por lo que pensaban que el juez no volvería a plantear el caso.
Me sirvió de consuelo escuchar esta opinión.
A la mañana siguiente, cuando llegamos al lugar del Proceso, encontramos novedades. Consideraban que la capilla resultaba demasiado pequeña, de modo que el tribunal se trasladó a una sala más amplia y noble, situada a la entrada del castillo. También aumentaron el número de jueces hasta 62.
