Juana de Arco

Juana de Arco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Eso no pienso decirlo.

—¿La Voz os insistía muchas veces?

—Sí. Unas dos o tres por semana. Me indicaba: Deja tu aldea y ve a salvar a Francia.

—¿Vuestros padres sabían que pensabais partir?

—No. La Voz decía: «Salva a Francia». Así que yo no podía quedarme en casa más tiempo.

—¿Y qué más os dijeron las Voces?

—Que debía levantar el asedio de Orleáns.

—¿Y eso fue todo?

—No, porque antes debía visitar a Robert de Baudricourt para conseguir que proporcionara los soldados para iniciar la marcha. Yo les respondía que era una pobre chica, sin la menor idea de montar a caballo y de combatir.

Después contó las dificultades que hubo de superar en Vaucouleurs, hasta que le concedieron los soldados y dio comienzo su misión.

—¿Y cómo ibais vestida?

El tribunal de Poitiers ya se pronunció sobre eso. Dictaminaron que, si Dios la había elegido para cumplir una tarea de hombre, resultaba adecuado y no era escandaloso para la religión que vistiera como tal. Pero eso no importaba. Aquellos jueces pensaban emplear todas las armas contra Juana, incluso las más desacreditadas, y el asunto de la ropa masculina lo utilizarían muy a menudo durante el proceso. Juana siguió:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker