Juana de Arco
Juana de Arco El Tribunal continuó las sesiones el lunes 27 de mayo. ¿Creeréis lo que ocurrió? Pues que el obispo Cauchon ignoró el acuerdo hecho de limitar las preguntas a los temas previamente incluidos en el «Procès verbal». De entrada, volvió a ordenar a Juana que prestara juramento de responder a toda clase de preguntas. Ella manifestó:
—DeberÃais daros por satisfecho con las promesas que ya he formulado antes.
No cedió ni un ápice, de modo que Cauchon tuvo que rendirse.
El interrogatorio volvió al tema de las Voces. Beaupère lanzaba sus preguntas con astuta parsimonia.
—Habéis declarado que reconocisteis que las Voces pertenecÃan a los ángeles. ¿Qué ángeles eran ésos?
—No fueron ángeles, sino Santa Catalina y Santa Margarita.
—¿Cómo sabéis que eran esas dos santas? ¿Cómo podÃais distinguir una de la otra?
—Sé que eran ellas, y también sé cómo distinguirlas.
—¿Qué signo las diferenciaba?
—El modo como me saludaban. Durante los últimos siete años estuve bajo su dirección, y sé quiénes eran porque me lo dijeron.
