Juana de Arco
Juana de Arco El tribunal descansó un dÃa, reanudando el proceso el sábado dÃa 3 de marzo. Aquella fue una de las sesiones más borrascosas. Los jueces perdieron la paciencia, y con razón. Aquellos 60 distinguidos e ilustres clérigos habÃan abandonado importantes cargos y de gran responsabilidad para cumplir una tarea fácil: condenar a muerte a una aldeana analfabeta, ingenua y sin testigos a su favor, ni abogados ni asesores dirigiendo su causa, un juez hostil y un jurado vendido.
