Juana de Arco
Juana de Arco ¿Le gustó el dictamen al señor obispo Cauchon? Nada en absoluto. Dedicó las más horrendas maldiciones contra Lohier, jurando que lo ahogarÃa personalmente. De modo que Lohier tuvo que ponerse a salvo rápidamente, apresurándose a abandonar Francia, salvando asà la vida.
Ante la falta de resultados apetecidos, Cauchon decidió iniciar una tercera fase del proceso, como anunció al dÃa siguiente, insinuando con brutal desfachatez que, esta vez, las cosas le saldrÃan bien. Tanto él como sus secuaces tardaron nueve dÃas en preparar un denso atestado, previa manipulación de las declaraciones de Juana, añadiendo nuevos elementos falsos con el fin de facilitar su condena. Lograron reunir un bloque de sesenta y tres artÃculos acusatorios, que formarÃan el núcleo fundamental de la tercera fase.
Esta vez decidieron dar lectura previa a Juana de dichos artÃculos. Quizá influyera el dictamen de Maître Lohier, o pensaron cansar a Juana con un requisito que, como después se comprobó, iba a durar varios dÃas. También acordaron exigirle a Juana respuesta exacta y concreta a cada uno de los 63 puntos, y si no aceptaba la propuesta, declararla, sin más trámites, culpable. Como veis, Cauchon se las ingeniaba para limitar al máximo la posibilidad de defensa de Juana, logrando tender una tela de araña cada vez más sólida y pegajosa.