Juana de Arco
Juana de Arco Otro de los 12 puntos considera que Juana amenazaba de muerte a los que no obedecieran sus órdenes, lo cual era, a todas luces, falso. Igualmente, se le imputa la declaración de «no haber cometido nunca un pecado», cosa que ella no dijo en ningún momento. No podía faltar la referencia al terrible pecado de usar traje masculino. Si lo era, disponía del respaldo de la más elevada autoridad de la Iglesia, el Arzobispo de Reims y el tribunal de teólogos de Poitiers. El punto 10.º se mostraba indignado por la pretensión de Juana de que hablaba con Santa Catalina y Santa Margarita en francés, y no en inglés, además de atribuirles a las dos ideales en favor de la causa francesa.
Las doce proposiciones debían ser enviadas a los doctores en Teología de la Universidad de París, para su aprobación. Se escribieron las copias, y quedaron listas el 4 de abril. Manchon cometió un nuevo acto de valor. Al margen de las proposiciones, hizo comentarios, aclarando que muchas de las declaraciones de Juana fueron justamente lo contrario de lo que allí se decía. La Universidad de París no tuvo en cuenta las anotaciones de Manchon, pero no cabe duda sobre la valentía del bueno de Manchon.