Juana de Arco
Juana de Arco Pero ¿cómo podrÃa realizarse el proyecto? Durante semanas, habÃan intentado doblegar su ánimo, con resultados negativos. ¿Cómo convencerla ahora? Ya la amenazaron de distintas formas, pero ni la enfermedad, ni la tortura, ni el terror de la hoguera… la fatiga moral… Este serÃa el último recurso. Una excelente idea… Al fin y al cabo no era más que una niña, y bastaba con someterla a medidas que pudieran debilitarla, aprovechando su naturaleza femenina… SÃ, parecÃa una jugada astuta, sobre todo recordando sus palabras sobre la posibilidad de declarar bajo tortura hechos que luego habrÃa de negar. Este detalle valÃa la pena tenerlo en cuenta, y se tuvo.
En realidad, la propia Juana les indicó el camino a seguir. Lo primero, reducir su fuerza; después aterrorizarla con las llamas de la hoguera, y asÃ, bajo el temor y la debilidad, obligarla a firmar una confesión bien preparada. Pero ¿y si exigÃa antes que leyeran el contenido del escrito? No podrÃan negárselo, delante del público… Porque, tal vez, si recobraba sus fuerzas mientras le leÃan su confesión…, ¿se negarÃa a firmar? Muy bien. Pues se le daba el «cambio», substituyendo el papel leÃdo (corto) por otro bien preparado y mucho más extenso… e interesante.