Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn PETER, MUERTO, OBTIENE SU DINERO
Me deslicé hasta la puerta de sus cuartos para escuchar, estaban roncando. De modo que me alejé de puntillas y llegué a la planta baja sin novedad. No se oía el menor ruido en ninguna parte. Miré por una rendija de la puerta del comedor y vi que los hombres que había para velar el cadáver estaban profundamente dormidos en sus asientos.
La puerta que daba a la sala donde estaba el difunto estaba abierta y ardía una vela en cada habitación. Pasé de largo y miré por la puerta abierta, pero vi que estaban allí solo los restos de Peter; no estaba la llave en la cerradura.
De pronto oí que alguien bajaba la escalera detrás de mí. Entré corriendo en la sala y eché una rápida mirada a mi alrededor, y el único sitio que vi donde se podía esconder la bolsa fue el ataúd. La tapa estaba un poco separada, permitiendo ver la cara del muerto con un paño mojado encima y la mortaja puesta. Metí la bolsa del dinero por debajo de la tapa, un poco más abajo de donde tenía las manos cruzadas, y se me puso carne de gallina, porque las tenía heladas. Después crucé corriendo el cuarto y me escondí detrás de la puerta.
