Las aventuras de Huckleberry Finn

Las aventuras de Huckleberry Finn

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Jim sacó la pelota de pelo y le murmuró unas palabras. Luego la alzó y la dejó caer al suelo. Cayó como si fuera de plomo y rodó cosa de una pulgada nada más. Probó otra vez, y luego otra, e hizo exactamente igual. Se puso de rodillas y acercó el oído, escuchando. Pero fue inútil; me dijo que no quería hablar. Dijo que a veces no hablaba sin dinero.

Le dije que tenía una moneda vieja, falsa, de veinticuatro centavos que era inservible porque debajo de la plata se veía un poco de latón y que, de todos modos, no pasaría aunque no se viese el latón porque estaba tan gastada que parecía grasienta y por eso se notaba que era falsa. (Decidí callarme lo del dólar que me había dado el juez).

Dije que era dinero bastante malo pero que tal vez lo tomara la pelota de pelo, porque a lo mejor no vería la diferencia. Jim la olió y la mordió y la frotó y dijo que se las apañaría para que la pelota de pelo la creyera buena. Dijo que haría una raja en una patata irlandesa cruda, donde metería la moneda y la conservaría allí toda la noche, y que a la mañana siguiente no se vería el latón, ni se tocaría grasienta, de modo que cualquier persona de la población la tomaría por buena, y con mayor motivo una pelota de pelo. Bueno, yo ya sabía que puede hacerse todo eso con una patata, pero se me había olvidado.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker