Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn ME DAN UN NOMBRE NUEVO
Al llegar allí todo era silencio, como si estuviéramos en domingo, y cálido y soleado. Los trabajadores se habían marchado al campo. Y se oía una especie de débil bordoneo de insectos y moscas que produce tanta sensación de soledad y hace parecer que todo el mundo se hubiera muerto y desaparecido. Y si sopla una brisa y hace temblar las hojas le hace sentirse triste a uno, porque le parece que son espíritus que susurran, espíritus que llevan muertos desde muchos años, y uno siempre se figura que están hablando de él. Por regla general, uno siente ganas de estar muerto también y haber acabado con todo de una vez.
