Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn PLANES SECRETOS Y TENEBROSOS
Aún faltaba cerca de una hora para desayunar, de modo que nos fuimos y nos internamos en el bosque. Porque Tom decÃa que necesitábamos alguna luz para ver mientras cavábamos y que una linterna da demasiada y pudiera resultar demasiado comprometedora. Lo que necesitábamos era un montón de madera podrida que llaman fosforescente, y que da un resplandor suave cuando se la pone en un lugar oscuro. Recogimos un brazado y lo escondimos entre las matas, y nos sentamos a descansar, y Tom dijo, muy satisfecho:
—¡Recanastos! Todo esto es tan fácil y tonto como pueda serlo. De modo que resulta dificilÃsimo idear un plan difÃcil. No hay vigilante al que narcotizar… TendrÃa que haber un vigilante. Ni siquiera hay un perro al que dar algo para que se duerma. Y ahà está Jim, sujeto por una pierna, con una cadena de diez pies de largo, a la pata de la cama. ¡Si a uno le basta con levantar la cama y quitar la cadena! Y tÃo Silas tan confiado. Manda la llave al negro de la cabeza de calabaza y no manda a nadie para que vigile al negro. Jim habrÃa podido escaparse por esa ventana hace tiempo, solo que hubiera sido inútil intentar viajar con una cadena de diez pies de largo sujeta a la pierna.
