Los diarios de Adan y Eva
Los diarios de Adan y Eva Ayer se cayó en la laguna, cuando se estaba mirando en ella, algo que siempre hace. Casi se asfixia, y dijo que era de lo más incómodo. Eso la hizo lamentarse de las criaturas que viven allí, a las que llama «peces», pues continúa atribuyéndoles nombres a las cosas que no los necesitan y que no vienen cuando se las llama, lo cual es un asunto sin consecuencias para ella, pues es muy necia; de modo que atrapó varios peces y los trajo anoche y los puso en mi cama para mantenerlos tibios, pero los he observado en distintos momentos del día, y no veo que estén más felices allí de lo que lo estaban antes, sólo están más quietos. Cuando caiga la noche los sacaré afuera. No dormiré con ellos otra vez, pues los encuentro fríos y desagradables cuando se yace entre ellos sin nada puesto.
Domingo
Sin novedad.
Martes
Ahora se apareció con una serpiente. Los otros animales están contentos, pues ella siempre estaba experimentando con ellos y molestándolos; y yo estoy contento, porque la serpiente habla, y eso me permite tomar un respiro.
Viernes