Los diarios de Adan y Eva
Los diarios de Adan y Eva 
Es mi ruego, es mi anhelo que ambos partamos juntos de esta vida —un anhelo que nunca perecerá en la tierra, sino que tendrá un lugar en el corazón de cada amante esposa hasta el fin de los tiempos, y será llamado con mi nombre.
Pero si uno de los dos tiene que partir primero, ruego que sea yo, pues él es fuerte, yo soy débil, y no soy tan necesaria para él como él lo es para mÃ; la vida sin él no serÃa vida: ¿cómo podrÃa soportarla? Esta plegaria también es inmortal, y no dejará de ser pronunciada mientras perdure mi raza. Soy la primera esposa, y la última será una repetición mÃa.
