Narrativa breve
Narrativa breve Los amigos de Wilson lo obligaron a sentarse y lo calmaron. Wilson prosiguió:, Éstos son los hechos escuetos. Mi carta, cuando volví, estaba colocada en un lugar distinto del escritorio. Me di cuenta del hecho, pero no le di importancia, creyendo que la había cambiado de sitio una corriente de aire. No podía ocurrírseme que el señor Billson leyera una carta privada: se trataba de un hombre honorable y debía estar por encima de eso. Permítanme observar que su palabra extra, mucho, se explica perfectamente: cabe atribuirla a un defecto de memoria. Yo era el único hombre del mundo que podía proporcionar aquí los detalles de la frase con medios honorables. He terminado., Nada hay más adecuado en el mundo que un discurso persuasivo para confundir la máquina mental y trastornar las convicciones y seducir las emociones y de un público inexperto en las tretas y engaños de ,la oratoria. Wilson se sentó victorioso. Los presentes, lo ahogaron en oleadas de aprobatorios aplausos; los amigos se pusieron a su alrededor y le estrecharon la mano y le felicitaron. A Wilson lo obligaron a callar a gritos y no se le permitió decir una sola palabra. El presidente descargó golpes y más golpes con su maza y no hizo más que gritar: ¡prosigamos, caballeros! -¡Prosigamos!
Finalmente, hubo un relativo silencio y el sombrerero dijo: