Narrativa breve
Narrativa breve -¡El próximo! -¡El próximo! -¡El próximo!- llegó una andanada de todos los presentes.
Burgess metió la mano en el bolsillo. La anciana pareja, trémula, empezó a levantarse. Burgess hurgó un momento en sus bolsillos y luego dijo:
-Por lo visto ya los he leído todos.
Desfallecida por la alegría y la sorpresa, la pareja se desplomó sobre sus asientos y Mary susurró:
-¡Oh, bendito sea Dios! -¡Estamos salvados! -¡Ha perdido nuestro sobre! -¡Yo no cambiaría esto por un centenar de esos talegos! Los presentes entonaron de nuevo su parodia de El mikado y la cantaron tres veces con creciente entusiasmo, poniéndose en pie al entonar por tercera vez el verso final:
¡Pero no duden de que los Símbolos están aquí!
Acabaron con vítores y un viva final por» La pureza de Hadleyburg y de nuestros dieciocho inmortales representantes Entonces Wingate, el guarnicionero, se puso de pie y propuso vítores por» el hombre más limpio de la ciudad, el único ciudadano importante de Hadleyburg que no intentó robar el dinero: Edward Richards».
Los vítores fueron proferidos con grande y conmovedora cordialidad; luego alguien propuso que Richards fuese elegido único guardián y símbolo de la e ahora sagrada tradición de Hadleyburg, con poder y derecho a afrontar todo el sarcástico mundo cara a cara.