Narrativa breve
Narrativa breve Después de pronunciar estas palabras, se sentó al escritorio y apoyó la cabeza en la mano. En el otro extremo de la habitación, trabajaban varios empleados; el rasgueo de sus plumas fue el único ruido que oí durante los seis o siete minutos siguientes. Entre tanto, el inspector seguía sumido en sus pensamientos. Por fin alzó la cabeza y algo me reveló, en las firmes líneas de su rostro, que su mente había realizado su tarea y que tenía decidido su plan. Y Blunt dijo… Y su voz era grave y solemne:
-No es éste un caso ordinario. Todos los pasos deben ser dados con precaución; hay que asegurarse de cada paso antes de dar el siguiente. Y debe conservarse el secreto; un secreto hondo y absoluto. No le hable a nadie del asunto, ni siquiera a los reporteros. Yo me haré cargo de ellos; cuidaré de que sepan sólo aquello que pueda convenirme dejarles saber.
Blunt apretó un timbre y apareció un joven.
-Alarico- dijo Blunt-, dígales a los periodistas que aguarden un poco.
El joven se retiró.
-Ahora, hablemos de negocios… y procedamos con método. En esta profesión mía nada puede hacerse sin un método rígido y minucioso.
El jefe de detectives tomó papel y una lapicera.
-¿Cómo se llama el elefante?